La Redondela: tres mil años
de mareas y resistencia
Fenicios que buscaban sal, un puerto romano hundido por un maremoto, un señorío comprado por una mujer que nunca pisó la villa, un pueblo que perdió su ayuntamiento por una deuda — y que, ciento treinta y ocho años después, todavía lo reclama.
Cómo está hecho este compendio
Esta serie reconstruye la historia de La Redondela (Huelva) combinando documentación histórica y arqueológica contrastada con recreación literaria de escenas y personajes de época. Cuando el protagonista de una escena está documentado —una compra, una fecha, un nombre—, el dato es real; cuando no lo está, la escena ilustra prácticas de la época sin pretender ser crónica exacta de un hecho concreto.
Las ocho entregas están firmadas por Xavier Pardell Peña, que cruza archivo, arqueología reciente y memoria oral para reconstruir un lugar que ha sido, según la década, puerto fenicio, factoría romana, señorío feudal, refugio de pescadores catalanes, pueblo anexionado y, hoy, una entidad local autónoma que no ha dejado de reclamar lo que perdió en 1887.
TuPeriódico ha tomado este material y lo ha desarrollado como un compendio digital interactivo, una forma diferente de contar una historia apasionante y de descubrir un lugar atravesado por la historia.
La marea del tiempo
Tres mil años no caben en una línea recta. Se organizan mejor como sube y baja: cinco eras, cada una con sus fechas documentadas y un enlace directo a la entrega donde se cuentan.
La Antigüedad silenciosa Tartessos – 1262
Antes de que nadie escribiera el nombre de este lugar, tartesios, fenicios y romanos ya vivían de lo mismo que vivirían aquí, con otras técnicas, mercaderes veinte siglos después: la sal.
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s. VIII a.C.
Tartesios y, después, mercaderes fenicios explotan las marismas salineras de la fachada atlántica onubense, en rutas que buscan plata, estaño y sal.
Leer en la entrega 1 · La sal que vino del mar -
s. I – VI d.C.
Un puerto romano opera en lo que hoy es la ría del Carreras: columnas de setenta centímetros, necrópolis, vínculos comerciales «desde el Oriente Mediterráneo hasta Lisboa».
Leer en la entrega 1 · La sal que vino del mar -
s. V – VI d.C.
Un maremoto sepulta el puerto romano bajo el agua. Los arqueólogos lo localizan en 2014.
Leer en la entrega 1 · La sal que vino del mar -
1262
Alfonso X el Sabio conquista la comarca a la taifa de Niebla. La Redondela pasa a manos cristianas.
Leer en la entrega 1 · La sal que vino del mar
El señorío y la piedra 1282 – 1755
Un matrimonio, un trámite real y un indiano con fortuna americana levantan, sin saberlo, los dos monumentos más antiguos que hoy conserva la comarca.
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1282–1287
María Alfonso Coronel compra Ayamonte, Lepe y La Redondela mientras su marido, Guzmán el Bueno, guerrea en Fez. Nace la base de la Casa de Medina Sidonia.
Leer en la entrega 1 · La sal que vino del mar -
1475
Isabel la Católica concede a La Redondela el paso al Condado de Ayamonte. Se construye la Sala Mudéjar, hoy Ayuntamiento.
Leer en la entrega 2 · El señorío y la memoria de piedra -
1521
El Condado de Ayamonte se convierte en Marquesado bajo Carlos I.
Leer en la entrega 2 · El señorío y la memoria de piedra -
h. 1697–1750
Nace en Ayamonte Manuel Rivero González, «El Pintado». Hacia 1750 levanta la Nueva Hacienda de Jesús, María y José y su gran palomar.
Leer en la entrega 6 · El palomar que se negó a desaparecer -
1756
Catorce azulejos del taller De Bloempot llegan por barco desde Rotterdam para el vía crucis de la Huerta Noble.
Leer en la entrega 6 · El palomar que se negó a desaparecer -
1715 / 1724
Pescadores catalanes y valencianos empiezan a fondear cada verano en una isla entre esteros: nace La Higuerita.
Leer en la entrega 3 · Los hombres del mar
La marea que lo cambió todo 1755 – 1834
Un terremoto que dura seis minutos reescribe el mapa de toda la costa atlántica. De la destrucción nace, contra todo pronóstico, la decisión de quedarse para siempre.
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1 nov. 1755
Terremoto de magnitud 8,5–9 frente a Lisboa. El maremoto posterior arrasa La Higuerita y mata a cerca de mil personas en el condado de Ayamonte.
Leer en la entrega 3 · Los hombres del mar -
1774–1776
El marqués de Pombal incendia Arenilha para fundar Vila Real de Santo António. Los pescadores desplazados refuerzan La Higuerita.
Leer en la entrega 7 · La edad del oro azul -
1802
La Higuerita logra independencia administrativa como Real Isla de la Higuerita.
Leer en la entrega 3 · Los hombres del mar -
12 abr. 1834
Por gratitud tras una epidemia de cólera, la población pasa a llamarse Isla Cristina.
Leer en la entrega 3 · Los hombres del mar
El siglo perdido 1877 – 1982
Mientras Isla Cristina vive su edad de oro industrial, La Redondela se vacía, se endeuda y, finalmente, desaparece como municipio propio.
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1877
Último censo de La Redondela como municipio propio: 866 habitantes, en caída sostenida.
Leer en la entrega 4 · El pueblo que perdió su nombre -
1887
La Redondela acepta su anexión a Isla Cristina a cambio de que esta absorba sus deudas.
Leer en la entrega 4 · El pueblo que perdió su nombre -
1888–1928
Época del Oro Azul: Isla Cristina se convierte en potencia conservera. En 1924, Alfonso XIII le concede el título de Ciudad.
Leer en la entrega 7 · La edad del oro azul -
1922–1930
Blas Infante vive y escribe en Isla Cristina buena parte de su obra fundamental.
Leer en la entrega 8 · El notario que soñó con Andalucía -
1936
La Guerra Civil trunca la recuperación de la industria pesquera y conservera.
Leer en la entrega 7 · La edad del oro azul -
1952 – 1977
Cambia de manos la Huerta Noble; sin vigilancia, la caza furtiva extingue la colonia de palomas en 1977.
Leer en la entrega 6 · El palomar que se negó a desaparecer -
28 feb. 1969
Un terremoto con epicentro en el cabo de San Vicente obliga a desalojar viviendas en Isla Cristina.
Leer en la entrega 4 · El pueblo que perdió su nombre
El presente que reclama 1982 – hoy
La Redondela recupera, muy despacio, parte de lo que perdió en 1887 — y aprende a convivir con una fruta que en 1887 nadie hubiera podido imaginar.
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1982
La Redondela obtiene el reconocimiento como Entidad Local Autónoma dentro de Isla Cristina.
Leer en la entrega 4 · El pueblo que perdió su nombre -
1983
Se constituye Freshuelva; la fresa empieza a transformar la economía de toda la comarca.
Leer en la entrega 5 · El fresón y las mareas que vuelven -
1990
Un incendio destruye el 80% del archivo histórico de Isla Cristina, gran parte perteneciente a La Redondela.
Leer en la entrega 4 · El pueblo que perdió su nombre -
18 dic. 2003
La Junta de Andalucía declara la Huerta Noble Bien de Interés Cultural.
Leer en la entrega 6 · El palomar que se negó a desaparecer -
2014
El Decreto 48/2014 fija de nuevo el ámbito territorial de la Entidad Local Autónoma.
Leer en la entrega 4 · El pueblo que perdió su nombre -
2025
La Romería de la Esperanza cumple sesenta ediciones; Salvador Gómez reclama de nuevo la independencia municipal.
Leer en la entrega 4 · El pueblo que perdió su nombre
Las ocho entregas
De la sal fenicia al notario que soñó con Andalucía: cada entrega se sostiene sola, pero juntas dibujan tres mil años de una misma costa.
La sal que vino del mar
Bajo las aguas que hoy rodean La Redondela duerme un puerto romano con nombre perdido. Antes que él, tartesios y fenicios ya sabían que esta franja de esteros escondía la materia prima que movía el Mediterráneo: la sal.
El señorío y la memoria de piedra
Isabel la Católica firma un trámite administrativo y de él nace una sala con vigas mudéjares que sigue en pie 550 años después. A dos kilómetros, un indiano levanta para sus palomas el mayor columbario de Europa: no por capricho, sino como un negocio calculado al último nido.
Los hombres del mar
Cada verano llegaban pescadores catalanes a levantar chozas de junco frente a una isla entre esteros. El 1 de noviembre de 1755, el mar que les daba de comer estuvo a punto de borrarlos del mapa para siempre.
El pueblo que perdió su nombre
En 1887, ahogado en deudas, el ayuntamiento de La Redondela aceptó desaparecer a cambio de que Isla Cristina pagara lo que debía. Ciento treinta y ocho años después, el pueblo sigue reclamando la independencia que entonces le prometieron.
El fresón y las mareas que vuelven
Donde durante tres mil años hubo sal y trigo, hoy brillan filas de plástico blanco: Huelva concentra el 94% de la fresa española. Pero lo que de verdad no ha cambiado es lo que ocurre cada Domingo de Resurrección, y lo que ocurre cuando la Virgen entra en el mar.
El palomar que se negó a desaparecer
Manuel Rivero González volvió de América con un apodo, una fortuna y una idea muy precisa de lo que quería construir. Casi tres siglos después, su palomar sigue en pie sin una sola paloma: protegido por ley y abandonado en los hechos.
La edad del oro azul
Un ministro portugués incendia una aldea de pescadores para levantar su ciudad ideal; los desplazados huyen y hacen crecer, sin querer, el pueblo de al lado. Un siglo después, esa misma costa vive cuarenta años de fábricas de conservas, fortuna modernista y sardina en lata rumbo a media Europa.
El notario que soñó con Andalucía
Un notario sevillano de treinta y siete años llega a dar una conferencia y se queda nueve años. Lejos de la primera línea política, Blas Infante escribe en Isla Cristina buena parte de la obra que hoy se estudia en los institutos andaluces.
Un pueblo, un estero, dos países
La Redondela, Isla Cristina, Ayamonte y Vila Real de Santo António comparten menos de veinte kilómetros de costa a ambos lados del Guadiana. Pasa el cursor o el foco por cada punto.
El pueblo que perdió su ayuntamiento en 1887.